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La marimonda no es Mickey, es Teófilo Gutiérrez

Es tan grande Teófilo, que ya hasta ameritó un mandato de la Reina del Carnaval, Carolina Segebre, en la Lectura del Bando.

Una tarde de enero de 2011, nos encontramos a Teófilo Gutiérrez en la cancha de fútbol del barrio Cevillar, observando un partido de la tradicional ‘Copa Campeón de Campeones’, un torneo en el que participaban futbolistas profesionales aprovechando la época de vacaciones. Acababa de regresar del Trabzonspor de Turquía, en donde no se adaptó, y su futuro era incierto. A los pocos días surgió la propuesta que lo llevó a Racing de Avellaneda, lugar en donde su carrera tomó un segundo aire.

Aquella tarde en Cevillar, la cancha, como era costumbre, estaba colmada de aficionados, pero a pesar de ello, Teófilo podía moverse con tranquilidad. También pudo ver el partido que se estaba jugando sin ningún problema. Ya había sido goleador de la liga colombiana, ya había perdido una final con Junior, ya era reconocido, pero no alcanzaba todavía la dimensión de ídolo.

Teo volvió al Junior en el segundo semestre de 2012 y su paso por el equipo rojiblanco no dejó huella. Casi nadie lamentó ni protestó cuando se confirmó que no seguía para el año entrante. A partir de ahí dio vueltas por Cruz Azul, River Plate, Sporting de Lisboa y Rosario Central antes de recalar nuevamente en Junior.

Foto: Juan Pablo Mercado.

Esto sucedió para el segundo semestre de 2017. Seis meses antes corrió un rumor de que Teo venía volando hacia Barranquilla para unirse al equipo de sus amores. La noticia resultó ser falsa, pero aún así el aeropuerto Ernesto Cortissoz se llenó de hinchas y de algunos medios de comunicación que se quedaron con las ganas de recibirlo.

En junio de ese año, la noticia de su regreso al Junior la confirmó el alcalde Alejandro Char y días después su presentación oficial colmó las graderías del estadio Roberto Meléndez. Esa tarde afirmó que había vuelto para salir campeón con Junior.

Foto: Juan Pablo Mercado.

La promesa la cumplió en diciembre de 2018. Teo había sido campeón de la Copa Águila 2017, pero él, su familia y la hinchada querían el título de Liga, ese que muchos le pedían que exhibiera para por fin ser considerado un ídolo del Junior.

Finalmente fue campeón y fue uno de los que más gozó con la consecución de la octava estrella. En el mismo césped del Atanasio Girardot, en el vestuario, en el avión que trajo de regreso al equipo de Medellín recordó, en medio de lágrimas, todo lo que había sufrido para alcanzar la gloria.

Hoy, Teófilo Gutiérrez es un jugador aclamado por la gente, que no desea que se vaya de Junior, que le pide que ignore la oferta de Independiente de Avellaneda y se quede para buscar el título de la Copa Libertadores. A diferencia de aquella tarde en Cevillar, hoy Teófilo no puede caminar libremente por Barranquilla, tiene necesidad de escoltas para poder abrirse paso entre la multitud que lo asedia por donde quiera que va.

Es tan grande Teófilo, que ya hasta ameritó un mandato de la Reina del Carnaval, Carolina Segebre, en la Lectura del Bando. La soberana le dijo, palabras más, palabras menos, que no tenía nada que ir a buscar a Argentina y que le ordenaba seguir en Junior.

“Sigan creyendo que la marimonda es Mickey”, expresó Carolina, antes de quitarle la careta a quien portaba el pergamino que estaba leyendo. 

La sorpresa para los presentes fue mayúscula al ver el rostro sonriente de Teófilo Gutiérrez. Ahí empezó a sonar un coro que estremeció la Plaza de la Paz y se oyó en Avellaneda: “¡Junior, Junior!”.

Foto: Juan Pablo Mercado.

Teo bailó, saltó, flameó una bandera del Junior y disfrutó, con seguridad, una de las más emocionantes experiencias de su vida: ser parte del Carnaval. Y, lo más importante: sintió el cariño de la gente, que más que el gran futbolista que es, lo ve como un barranquillero auténtico, el bacán de la esquina, el que juega bola de trapo en las calles, el mamador de gallo incurable.

Todo eso representa Teófilo Gutiérrez para los barranquilleros, que se sienten identificados con él por ser un producto netamente del barrio. Es un hombre que le ha dado lustre a La Chinita, el barrio donde nació y creció. Como si fuera poco, juega en Junior, siente como nadie estos colores y, aunque vengan de otras partes a buscarlo, su deseo sigue siendo colgar los botines en el equipo de su tierra.

Pasarán los años y probablemente a muchos se les olvidará el nombre de Carolina Segebre y el año en que fue reina, pero lo que todos recordarán es ese Bando en el que Teófilo Gutiérrez estuvo disfrazado de marimonda.


 

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Manuel Ortega Ponce

Comunicador social-periodista egresado de la Universidad Autónoma del Caribe. Toda una vida ligada al deporte y a la información que este genera.