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Juan Sebastián Cabal y Robert Farah se sintieron como en casa

Los campeones en dobles del Wimbledon y US Open fueron aclamados en Barranquilla, donde jugaron un partido de exhibición dentro del evento 'Set de Campeones'.

Jugaron, rieron, se divirtieron, los aplaudieron, revelaron aspectos desconocidos de sus vidas, en fin, se sintieron como en casa. Así vivieron Juan Sebastián Cabal y Robert Farah, la pareja número uno del tenis mundial en la modalidad dobles, el evento ‘Set de Campeones’ que se desarrolló el viernes por la noche en el Parque de Raquetas de Barranquilla, que se colmó de público para ver en acción a los flamantes campeones del Wimbledon y US Open, torneos que forman parte del Grand Slam.

Cabal y Farah jugaron un partido de exhibición contra la dupla conformada por el barranquillero José Bendeck y el bogotano Andrés Urrea. Este último reemplazó a última hora a la cucuteña María Camila Osorio, reciente ganadora del US Open junior, quien también iba a ser homenajeada, pero un retraso de cuatro horas en el vuelo que debía abordar en Bogotá le impidió llegar a Barranquilla.

En el segundo set de la exhibición, Cabal y Farah disputaron un punto contra el periodista César Augusto Londoño y Christian Daes, quien con su empresa Tecnoglass hizo posible la venida a Barranquilla de estos dos tenistas colombianos. Al final, la victoria fue para los consagrados tenistas por 7-5 y 7-6.

Cabal y Farah jugaron por segunda vez en el Parque de Raquetas María Fernanda Herazo. Recordaron que la primera vez, en abril del 2018, no les fue bien ya que perdieron su partido por la serie de Copa Davis de Colombia contra Brasil.

“Este escenario es fantástico, es el mejor que tenemos de Colombia”, reconoció Farah, arrancando el conversatorio que se llevó a cabo antes de la exhibición y que fue conducido por César Augusto Londoño y Jorge Cura.

“Cuando ganamos el torneo de Eastbourne (sobre césped) nos dimos cuenta de que también podíamos ganar en Wimbledon. Nos hizo ver cosas que no habíamos visto antes”, comentó Farah, reconociendo que los dos títulos de Grand Slam conseguidos llegaron en el momento que era para la pareja colombiana.

Cabal asegura que después de quedar campeones en Wimbledon y en el US Open sienten que ahora sus contendores los respetan más. “Ellos dicen ‘se ganaron el puesto, hay que ver cómo los bajamos’. Te siguen, van a tus partidos, estás en el ojo del tenis”.

“Muchos piensan que estos dos vienen de ganar dos Grand Slam y te quieren ganar, así que hay que seguir trabajando”, agregó Farah, para quien su superficie preferida es la arcilla.

Con miras a los dos Grand Slam que les hace falta por ganar: Australia y Roland Garros, Cabal no piensa por ahora en eso. Está mentalizado en las giras que hará por Asia y Europa, la Copa Masters y la Copa Davis.

Farah contó que el mejor recuerdo que tiene de Barranquilla fue cuando, como equipo, le ganaron a Brasil en la Copa Davis. “Nosotros perdimos, pero haberle dado esa victoria a Colombia fue especial”, dijo el vallecaucano.

Cabal habló de su hijo Jacobo, quien se ha vuelto famoso por salir en televisión celebrando los triunfos de su padre. “Jacobo lo es todo, es el que me aterriza. Soy su papá, siempre quiere jugar conmigo, a Robert le dice tío, es quien me saca de mi vida tenística, mi polo a tierra”.

Ambos coincidieron en que Rafael Nadal y Roger Federer son sus ejemplos a seguir no solo como tenistas sino como seres humanos. “Hemos compartido más con Rafa, que es un pedazo de persona, demasiado humilde, sigue con los pies en la tierra. Roger es una persona que saluda a todo el mundo, siempre con una sonrisa en la cara”, dijo Farah.

En 2013 decidieron jugar juntos en dobles cuando se dieron cuenta de que podían lograr mejores resultados en esta modalidad. No se equivocaron y la compenetración que han logrado es admirable. “Los que son buenos dobles es porque fueron buenos singlistas, solo hay que adaptarse a la modalidad”, explica Farah. “Robert pone la fuerza y yo el equilibrio, que es poner la bola donde hay que ponerla”, agrega Cabal.

Farah reconoció que fue más emocionante para él ganar Wimbledon, por tratarse de su primer título de Grand Slam y por haber jugado una final de más de cinco horas. “Se me eriza la piel cada vez que veo en mi celular las imágenes de ese partido. Es una emoción indescriptible”.

Farah contó la historia de San Chárbel, el santo libanés al cual es devoto su señora madre. Ella le decía que le pidiera a él y le regaló una cadenita que ahora lleva a todas partes y que desde que la tiene ganó los dos Grand Slam. Ahora quiere ir a El Líbano a conocer su templo.

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Manuel Ortega Ponce

Comunicador social-periodista egresado de la Universidad Autónoma del Caribe. Toda una vida ligada al deporte y a la información que este genera.