Judiciales

En video | “A mi hijo lo sacaron del arroyo en Rebolo, él está vivo y las autoridades no nos ayudan”

Madis Olivera, madre de joven con síndrome de down arrastrado por el Don Juan hace 6 meses, aguarda por el regreso de su hijo.

Doña Madis Olivera desde hace seis meses se levanta todas las mañanas perturbada, se persigna, eleva una plegaria al Todopoderoso y luego sale a la terraza de su casa, en el barrio Los Girasoles, a sentarse en la mecedora, con la mirada perdida en el infinito recordando a su hijo Jhan Carlos, con la esperanza intacta de tenerlo algún día de vuelta.

Su drama ha revivido tras lo ocurrido el pasado lunes con Madeleine Ramos, la instrumentadora quirúrgica que fue arrastrada por el El Salao junto a su hija Salomé y a su marido, quien se salvó.

La menor murió ahogada y su cuerpo apareció al día siguiente. Sin embargo, Madeleine no ha aparecido, así como tampoco ha aparecido Jhan Carlos, quien ese día cumplió 6 meses exactos de haber sido arrastrado por el arroyo.

Aquel sábado 5 de mayo, Jhanca, un joven de 17 años con Síndrome de Down, salió a refrescarse con el agua de lluvia y a ganarse unos pesitos, atravesando un puente de tablas desde la esquina de su vivienda, en la calle 46E con carrera 12Sur, hasta el otro extremo de la cuadra, para que los vecinos no se mojaran los pies.

Su don de servicio le permitió identificar unas voces de auxilio de una mujer venezolana a la que se le había soltado su hija y era arrastrada por el arroyo. Jhan Carlos puso a salvo a la menor y luego a la mujer que resbaló.

Pero al rescatarla, quien perdió el control fue él, cayó sentado y comenzó a ser arrastrado por el fuerte caudal. En la esquina de la calle 46C con carrera 12Sur convergen tres brazos que dan fortaleza al monstruoso arroyo Don Juan y por allí lo condujeron las turbulentas aguas.

Madis Olivera en diálogo con Hora 7/24.

“Los que lo vieron dicen que iba sentadito riéndose. Pero mi hijo no murió ahogado, a él lo rescataron unos niños en Rebolo. Lo que me duele es que nadie lo llevó a un hospital o a un CAI. Él comenzó a caminar, se fue para la 30 y después se desapareció”, relató llorando desconsolada la progenitora.

Desde ese momento surgieron distintas versiones: la relatada por la familia y la posibilidad de que hubiera seguido el cauce del arroyo y que hubiera muerto ahogado. También que fue visto por el Hospital General de Barranquilla pidiendo cartones y, la última, que fue secuestrado y los delincuentes lo utilizan para traficar droga.

Durante 17 días fue buscado en el arroyo, el caño y el río Magdalena por parte de los organismos de socorro sin hallar una pista, una prenda, algo que le certificara a las autoridades y a la familia que Jhan Carlos pereció en medio de las aguas.

Y ante la negación de doña Madis de que su hijo haya muerto esa fatídica tarde, la otra Madis, hermana de Jhan Carlos, conocida cariñosamente como ‘Niña’, recibió una llamada el 10 de julio, a las 5:30 de la tarde que les confirmó, según ellos, que Jhanca se encuentra con vida.

Jhan Carlos Díaz Olivera, desaparecido.

“Cuando yo digo ‘aló’, él me responde ‘aló’. Yo escuché la voz y enseguida reconocí que era mi hermano. Y le pregunté: ‘¿Jhanca, tú estás bien? ¿Dónde estás?’ y él me ha sabido contestar: ‘Niña’. Y me colgaron”, contó Madis hija.

Escuchar la voz de su hermano menor le reconfortó, aunque al tiempo quiso buscar las maneras de traerlo consigo de inmediato y por eso devolvió la llamada a ese número (3016735009), pero no le contestaron.

Tres minutos después volvieron a llamarla. “Y fue lo mismo. Le dije: ‘Jhanca, ¿dónde estás? ¿Estás bien?’. Y me volvió a decir: ‘Niña’ y comenzó a llorar. Después se escucha cuando le quitan el teléfono, porque se oye como una calle de puras motos y el celular queda abierto. Al rato cuelgan y no volvieron a llamar. No me pidieron dinero ni nada, pero estoy segura que era él. Me dijo como toda la vida me han dicho en mi casa al reconocerme la voz”, relató Madis.

La familia de Jhan Carlos se acercó a la Fiscalía para informar de lo sucedido, pero en el ente judicial les restaron importancia. Al punto de que 4 meses después de la llamada, los investigadores del caso ni siquiera saben de dónde provino.

La displicencia de las autoridades continuó semanas después. Madis volvió a recibir una llamada, pero esta vez de un supuesto informante que le manifestó que Jhan Carlos estaba secuestrado en un hotel en la calle 35 con carrera 35, Zona Cachacal; y en la Fiscalía no le prestaron atención.

Pasados varios meses fue que decidieron efectuar un allanamiento, pero en el sitio no estaba el pequeño, solo droga y personas de nacionalidad venezolana.

“La Fiscalía no nos cree ni nos presta atención. Uno va allá y le responden a uno: vayan a buscarlo al río Magdalena, que allá lo van a encontrar. Eso es una falta de respeto con la familia. Es una respuesta inhumana”, expresó una de las hermanas de Jhanca.

La recompensa

“Por la plata baila el perro”, le dijeron las autoridades a la familia Díaz Olivera, dándoles a entender que si no ofrecían recompensa nunca iban a brindarles información que condujera con el paradero de Jhan Carlos.

Fue así como decidieron poner sobre la mesa hasta 5 millones de pesos para aquella persona que confirme la dirección exacta del sitio donde supuestamente tienen al joven con Síndrome de Down. Para ello habilitaron los números 3012345694 – 3004055742 – 3135625292.

Amylkar Alvear Ariza

Comunicador Social - Periodista de la Universidad Autónoma del Caribe. Actualmente cursando una especialización en Gerencia de la Comunicación Organizacional. Con amplia experiencia en distintos medios de la Costa Caribe. ¡Sediento de la información en primicia y dispuesto a revelar con detalles lo que es noticia!