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En la unidad médica de Uniatlántico: un director salpicado por paramilitares y un caso de robo de medicamentos de alto costo

En un video quedó grabado lo que sería el robo de medicinas para un paciente enfermo de cáncer de próstata. El funcionario que habría participado en el hurto era yerno de un alto directivo de la universidad y ya fue despedido.

El 14 de diciembre del año 2018 se realizó una audiencia pública en el despacho de la rectoría de la Universidad del Atlántico, en el municipio de Puerto Colombia.

Ese día por medio del acta de posesión número 006496, asumió el cargo de director de la unidad médica de la Universidad del Atlántico, el exalcalde del municipio de Suán, Gabriel Antonio Rivera Cueto.

En ese documento de posesión se lee lo siguiente: “A fecha 14 de diciembre de 2018, estando en audiencia pública en el despacho del señor rector Carlos Prasca Muñoz, toma posesión del cargo de director de la Unidad Médica de la Universidad del Atlántico, el señor Gabriel Antonio Rivera Cueto…Mediante la resolución rectoral número 001974 del 30 de noviembre de 2018, conforme a los requisitos establecidos en el estatuto general de la Universidad del Atlántico”.

En esta misma acta de posesión se establece el salario mensual que devengará a partir de la fecha el señor Gabriel Antonio Rivera, como director de la entidad.

Pero ¿quién es Gabriel Rivera Cueto? Es un médico y político del departamento del Atlántico que para el año 2004 llegó a la alcaldía del municipio de Suán para dirigir los destinos de esta población.

Para posesionarse, Rivera Cueto presentó los certificados de antecedentes disciplinarios y fiscales que expide la Procuraduría General y la Contraloría General de la República, pero al parecer no referenció algunas investigaciones que adelanta la Fiscalía General de la Nación, por actuaciones no tan santas que habría tenido cuando fue alcalde del municipio de Suán.

En un informe titulado: “mafias y agentes ilegales buscan rentas y el poder local” del Observatorio del Conflicto Armado de la Corporación Nuevo Arco Iris, Rivera fue mencionado en una declaración de versión libre, ante la Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía General de la Nación, por parte de los paramilitares Jhony Acosta, alías ’28’ y Lino Torregrosa alías ‘Jhonnatan’.

Ambos paramilitares en su declaración ante la Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía, les dijeron a las autoridades que Rivera fue «auspiciador de grupos paramilitares», desviando recursos públicos durante el tiempo que duró como alcalde para el sostenimiento de estas organizaciones ilegales.

Alias ‘28’ también le habría revelado a la Fiscalía, que él se reunió con el exalcalde en dos oportunidades y que la primera reunión se habría realizado en el mes de septiembre del año 2003 y se definió como un encuentro de empalme.

La segunda reunión, dice la Corporación Arco Iris, fue en el mes de febrero de 2004. Ambas reuniones, aseguró alias ‘28’ fueron realizadas en la finca del padre de Rivera, conocido como ‘Chiquito Rivera’.

Dice el mismo informe, que en esa reunión el exalcalde pidió el favor de asesinar a un joven que estaba robando los animales a la finca de su papá y según las declaraciones de los desmovilizados paramilitares, el crimen habría sido cometido por alias ‘Guillermo’ y alias ‘Ángel’.

¿Qué ha pasado con estas investigaciones en contra del señor Gabriel Rivera Cueto? Pues aún no se sabe. Hora 7/24 intentó comunicarse con el funcionario para hacer algunas preguntas sobre la situación y fue imposible.

Robo de medicamento de alto costo

Las investigaciones penales que tendría el actual director de la unidad médica de la Universidad del Atlántico, que al parecer promovió grupos paramilitares en este departamento, no serían solamente los escándalos que salpicarían la imagen y el normal funcionamiento de esta entidad que atiende a 2.381 afiliados.

El día 5 de julio del año 2018, cuando promediaban las 11:27 de la mañana, a la farmacia de la unidad médica de la Universidad del Atlántico, llegó un afiliado enfermo con un cáncer de próstata para reclamar un medicamento que debía aplicarse para su tratamiento.

El medicamento, que en el comercio tradicional tiene un costo superior a los 4 millones de pesos, no pudo ser entregado al paciente, porque la droga fue robada de la nevera que está en la parte interna de la farmacia de la unidad médica.

En un video que obtuvo Hora 7/24 de las cámaras de seguridad que están instaladas en ese sitio, se ven los movimientos extraños que realizó ese día un hombre que fue contratado en enero de 2018, para que cumpliera con las funciones como asistente de sistemas, ganando un sueldo mensual aproximadamente de 2 millones de pesos.

Este medio conoció que este trabajador era yerno de un alto directivo de la Universidad del Atlántico y fue contratado en la unidad médica por orden de ese mismo dirigente.

En el video que, por razones discrecionales del medio, tapamos los rostros de las personas que aparecen en el mismo, se ve como dos mujeres trabajan de manera ardua en sus actividades del día; especialmente en la entrega de medicamento a los afiliados.

Luego aparece un joven vestido con una camisa gris y un pantalón oscuro. Saluda a sus compañeras de farmacia, dialoga con ellas y segundos después se acerca hasta un estante metálico donde reposan medicamentos.

De uno de los bolsillos traseros de su pantalón saca un pedazo de papel que al parecer tiene algunos datos escritos. Los lee, mira el estante, revisa los medicamentos y parece que no encuentra lo que estaba buscando. Sin embargo, da un vistazo a los medicamentos que están en la nevera y allí, al parecer si ubica lo que estaba necesitando.

Luego sale de la farmacia y minutos después aparece el mismo joven trabajador, pero esta vez llegó con una gaseosa litro y medio, vasos desechables y un paquete de mecato. Guarda la gaseosa en la nevera, sale del lugar, al regresar sirve amablemente la gaseosa, reparte la merienda a sus compañeras de trabajo, pasea por los pasillos y en un descuido de las trabajadoras, aprovecha para abrir la nevera y sacar el medicamento de alto costo.

“El aprovechó un descuido y los mecatos de igual manera los usó para distraer a la gente. El medicamento lo encaletó en el paquete de ‘De Todito’ que tenía en la mano y luego salió”, dijo una fuente que pidió reserva de la identidad, pero cuya versión coincidiría con lo que se ve en el video de las cámaras de seguridad.

Las mujeres que se encontraban trabajando en la farmacia ese día, cuando fueron a buscar el medicamento en la nevera para entregarlo, se percataron que ya no estaba y que como por arte de magia había desaparecido.

En el mismo video las trabajadoras de la farmacia quedan grabadas con las reacciones de sorpresa, molestia y angustia que le expresaron incluso al mismo joven, que minutos después apareció nuevamente como si nada hubiese sucedido.

Hora 7/24 conoció que una de las empleadas comunicó a sus superiores lo que había sucedido. De inmediato el joven trabajador reconoció lo sucedido, devolvió el medicamento y fue despedido de la unidad médica de la Universidad del Atlántico.

Pero el tema no quedó ahí. Luego de conocerse este episodio, varios funcionarios comenzaron a entregar información con respecto a los robos de medicamentos de alto costo en esta entidad.

Una fuente de alto crédito le confirmó a este medio de comunicación, que varios funcionarios reconocieron que este sujeto, conocido como ‘Baloto’ en el mundo de las apuestas y casinos, al parecer venía hurtando la medicina de alto costo de los afiliados para venderlas más baratas en el mercado negro.

«Al parecer buscaba medicinas caras para venderlas baratas y luego se la gastaba en apuestas, en casinos y en otras cosas», contó una fuente.

“La información que llegó fue que ofrecía dinero a algunas personas para que apagaran las cámaras de seguridad a una hora determinada, con el fin de cometer los robos y en otros casos, ofrecía dinero a otros funcionarios para que sacaran las medicinas”, aseguró.

Esta es una perla, de muchas que se pueden encontrar en esta cadena de presuntas irregularidades administrativas que se vienen cometiendo en la unidad de medicina de la Universidad del Atlántico.

Esta es una entidad que en el año 2018 manejó un presupuesto de más de 16 mil millones de pesos y este año se definió un presupuesto de más de 11 mil millones y en el 2015 tenía una deuda de más de 6 mil millones de pesos.

De todo el presupuesto anual, el 5% debe estar destinado para cubrir los gastos administrativos de nómina y el resto es para la contratación con clínicas, hospitales, compra de medicamentos, programas de promoción y prevención y contratos con demás prestadores.

Sin embargo, hoy hay demora en la entrega de medicamentos a los afiliados, no hay contratos oficiales ni con clínicas, ni hospitales ni prestadoras del servicio y lo que se ha podido conocer y evidenciar, es que, hasta la fecha, algunos contratistas trabajan con órdenes de servicio elaboradas manualmente.

Así es que esta entidad que presta servicios de salud a 2.381 afiliados, discriminados de la siguiente manera: 1.305 cotizantes, 999 beneficiarios y 77 llamados adicionales.

 

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